• Martín estaba trabajando, cuando su jefe le pregunta:
    ¿No va a ir al velorio de su suegra?
    Y él le dice:
    No jefe, primero el trabajo, después la diversión.




  • Un señor está triste y le dice un amigo:
    Oye, ¿Qué te pasa?
    Y le contesta:
    Es que casi atropello a mi suegra.
    Y el amigo le dice:
    ¿Qué pasó? ¿Te falló el freno?
    No, ¡El acelerador!




  • Una pareja de esposos discutía, y el marido dice:
    ¡Es que tu mamá tiene la culpa de todo!
    La esposa responde:
    Sí, ya sé que tu no quieres a mi mamá.
    ¿Quién dice que no quiero a tu madre, si yo la quiero igual que a la cerveza.
    La esposa, conocedora de la pasión de su cónyuge por la cerveza, le dice con tono de interrogación:
    ¿Tu quieres a mi mamá igual que a la cerveza?
    Sí, quiero a tu madre como a la cerveza, porque la quiero fría, con la boca abierta y echando espuma.




  • Un día no muy común de visita, a la casa de la suegra llegó el yerno, entonces la señora le preguntó:
    ¿Y tú, qué estás haciendo aquí?
    Y él le contestó:
    Es que me peleé con su hija y me mandó al infierno.




  • Mi suegra es un encanto, es lo máximo; solo tiene un defecto.
    ¿Cuál?
    Respira.
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