• Un hombre va conduciendo por la carretera cuando de pronto ve que en dirección contraria viene una mujer conduciendo su auto como loca y que al acercarse, baja el vidrio y le grita:
    ¡PUEEEEEEEEEERCOOOOOOOOOO!
    El hombre que obviamente no se pudo quedar callado, baja su vidrio y le grita:
    ¡MUUUUUUUUUULAAAAAAAA!
    En eso, al doblar la curva, ¡pum! se estrella con un gran puerco que estaba en medio de la carretera.
    Moraleja de la historia:
    Los hombres nunca logran comprender lo que las mujeres tratan de decirles.




  • Resulta que un conocido tipo se compra un auto último modelo y lo sale a probar por la autopista. Pone primera (60 km/h), segunda (90 km/h) tercera (110 km/h). Cuando estaba acelerando para poner cuarta una Ninja (moto) se le pone a la par. El conductor de la moto inclina su cabeza, mirando al conductor del automóvil, con la mirada fija hacia los ojos del tipo le dice:
    ¿Conoces la Ninja?, acelera la moto a fondo y se escapa a gran velocidad. El conductor del automóvil muy ofendido por el insulto que el motorizado le había ofrecido, acelera hasta alcanzarlo. Cuando estaban a la par nuevamente, el motorizado le dice por segunda vez:
    ¿Conoces la Ninja?, y otra vez se escapa a gran velocidad. El conductor empieza a acelerar hasta alcanzarlo. El hecho se repite, y así una vez más el motorizado se aleja pero esta vez, a una velocidad que el automóvil no puede alcanzar. Luego de manejar tranquilo por un rato al llegar a una curva ve al motorizado tirado en el piso, la moto 30 metros más adelante toda rota. El motorizado agonizando en el piso, el conductor se acerca y le dice:
    Ja, eso te pasa por andar cargando a la gente con tu motito. Mira lo que quedó de tu moto.
    A lo que el motorizado como puede responde:
    Yo te preguntaba si conocías la Ninja, para ver si sabías dónde estaba el freno.




  • Un vendedor le dice al cliente:
    Señor este auto le conviene, solo tiene que darme 50 mil dólares.
    Esta bien, aquí tiene el dinero, y pregunta, ¿A cuánto corre?
    El vendedor le contesta:
    Oiga señor, cuando va en primera, va a 50 millas por hora, cuando va en segunda, va a 100 millas por hora, cuando va en tercera, va a 150 millas por hora, cuando va en cuarta, va a 200 millas por hora, cuando va en quinta, a 250 millas por hora, pero ya no le metas sexta porque el auto vuela.
    El comprador va por su mujer, sus hijos, la abuela y se van a un paseo en el auto nuevo. De pronto al señor le pega la loquera y se va en primera, segunda, tercera, cuarta, y de repente, la esposa le dice:
    Mi amor, ahí hay un barranco, y el esposo le contesta:
    ¡No te preocupes vieja, lo traigo en sexta!

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